Sabemos que el magnesio y el hierro son magnéticos. Sabemos que son muy utilizados para arquitecturas y para la elaboración de muchos materiales. Pero lo que quizá obviemos muchas veces es que el hierro es parte fundamental de nuestra alimentación para mantenernos sanos y fuertes.
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| Foto de Nuevotiempo.org |
Pero igual que existen diferentes polaridades en la tierra también sucede lo mismo en los alimentos. Por eso debemos intentar evitar comer comidas con diferentes polaridades. Se debe tener siempre presentes las leyes de la incompatibilidad de los alimentos.
Algunos de los alimentos electromagnéticos son las frutas, verduras y lentejas e hígado, siendo estos últimos muy ricos en hierro y parte fundamental de la dieta cuando estamos en edad de desarrollo.
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| Foto de Biblioteca.org |
El hierro es un mineral indispensable para nuestro organismo, ya que es componente estructural de la hemoglobina,
que es la que se encarga de llevar el oxígeno a nuestras células. Hay
que tener en cuenta que no todo el hierro que tomamos en los alimentos
se absorbe, su combinación con otros elementos hace que no sea
totalmente biodisponible.
Y si para la vida normal el hierro es indispensable para un deportista
es más que importante, ya que necesitará regenerar y crear más cantidad
de hemoglobina para satisfacer las necesidades que demanda el ejercicio.
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| Foto de vidasanaysaludable.com |
Y como tenemos hierro es por eso que los campos magnéticos afectan la circulación de la sangre,
que contiene hemoglobina y hierro ( la sangre es de color rojo debido
al hierro, el hierro con oxígeno, oxidado, es de color rojo ). Sin el
hierro no hay energía, y sin energía se detienen el latido del corazón
y la respiración, por lo que el hierro es esencial para la vida, y la
influencia de un campo magnético sobre el hierro es considerable e
induscutible.
Los campos magnéticos producen una pequeña corriente
eléctrica debajo de la piel, lo suficientemente fuerte como para causar
efectos biológicos como son: la reducción de dolor, la regeneración de
células y nervios, etc..
Un campo magnético atrae y repele las partículas cargadas de
la sangre, creando movimiento y calor. Esto dilata los vasos
sanguíneos, incrementando la circulación de la sangre y acelerando los
procesos de curación y de recuperación.



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