jueves, 12 de septiembre de 2013

Magnetismo en nuestra dieta.

Sabemos que el magnesio y el hierro son magnéticos. Sabemos que son muy utilizados para arquitecturas y para la elaboración de muchos materiales. Pero lo que quizá obviemos muchas veces es que el hierro es parte fundamental de nuestra alimentación para mantenernos sanos y fuertes.

Foto de Nuevotiempo.org

Pero igual que existen diferentes polaridades en la tierra también sucede lo mismo en los alimentos. Por eso debemos intentar evitar comer comidas con diferentes polaridades. Se debe tener siempre presentes las leyes de la incompatibilidad de los alimentos. 

Algunos de los alimentos electromagnéticos son las frutas, verduras y lentejas e hígado, siendo estos últimos muy ricos en hierro y parte fundamental de la dieta cuando estamos en edad de desarrollo.


Foto de Biblioteca.org



El hierro es un mineral indispensable para nuestro organismo, ya que es componente estructural de la hemoglobina, que es la que se encarga de llevar el oxígeno a nuestras células. Hay que tener en cuenta que no todo el hierro que tomamos en los alimentos se absorbe, su combinación con otros elementos hace que no sea totalmente biodisponible. 

Y si para la vida normal el hierro es indispensable para un deportista es más que importante, ya que necesitará regenerar y crear más cantidad de hemoglobina para satisfacer las necesidades que demanda el ejercicio.

Foto de vidasanaysaludable.com

Y como tenemos hierro es por eso que los campos magnéticos afectan la circulación de la sangre, que contiene hemoglobina y hierro ( la sangre es de color rojo debido al hierro, el hierro con oxígeno, oxidado, es de color rojo ). Sin el hierro no hay energía, y sin energía se detienen el latido del corazón y la respiración, por lo que el hierro es esencial para la vida, y la influencia de un campo magnético sobre el hierro es considerable e induscutible.

Los campos magnéticos producen una pequeña corriente eléctrica debajo de la piel, lo suficientemente fuerte como para causar efectos biológicos como son: la reducción de dolor, la regeneración de células y nervios, etc..

Un campo magnético atrae y repele las partículas cargadas de la sangre, creando movimiento y calor. Esto dilata los vasos sanguíneos, incrementando la circulación de la sangre y acelerando los procesos de curación y de recuperación.



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